Un nuevo detenido se suma a la investigación por el enfrentamiento entre un policía y delincuentes que terminó con la vida de Thiago Correa. El agente, acusado de «homicidio simple con dolo eventual», permanece detenido mientras la familia del menor clama por justicia.
La investigación sobre el fatal tiroteo en Ciudad Evita que terminó con la vida de Thiago Correa sumó un nuevo capítulo con la detención del cuarto delincuente.
El sujeto de apellido Otto, que era el único delincuente prófugo hasta el momento, fue capturado en las últimas horas por personal de la Policía Bonaerense de civil mientras caminaba por la calle 900 y Avenida Central, en el barrio Villegas.
El fiscal Diego Rulli ordenó su traslado a la sede judicial para continuar con los procesos establecidos por la Justicia.

La tragedia se desató el miércoles pasado por la noche, alrededor de las 22.30, en la intersección de avenida Crovara y Madrid. Allí, Fabián Correa y su hijo Thiago estaban en la parada de colectivos.
A 180 metros de allí, el agente de la Policía Montada de PFA, vestido de civil, aguardaba junto a su mamá el transporte público. Fue en ese contexto que fue abordado por cuatro delincuentes armados.
Como respuesta al intento de robo, el policía sacó su pistola reglamentaria y lanzó 11 disparos. Brandon Antelo, uno de los asaltantes de 18 años, murió tras recibir un disparo en el cuello. Otros dos asaltantes, identificados como Uriel Alexis Montenovo y Uriel Emanuel Leiva, ambos de 21 años, terminaron heridos: uno con un impacto en la pierna derecha y el otro en el abdomen, en estado grave. El cuarto asaltante se dio a la fuga. Y ahora está tras las rejas y será indagado en las próximas horas por el delito de robo en grado de tentativa agravado.
Mientras tanto, el policía quedó imputado por el fiscal Rulli, de la UFI de Homicidios de La Matanza, por el delito de homicidio simple con dolo eventual y se inclinó por esta figura por encima del homicidio culposo (que prevé de 8 a 25 años de prisión) dada la gran cantidad de disparos, el lugar donde ocurrió (una avenida pública) y el horario, todavía transitado.
De esta manera, Fajardo además está acusado por el exceso en la legítima defensa en el homicidio de uno de los delincuentes que lo abordaron en la parada de colectivo, ubicada a pocos metros de su casa.
Con esta definición, la fiscalía sostiene la hipótesis de que el policía de la PFA, de 21 años, pudo prever el resultado de su accionar y, aun así, continuó disparando. Es decir, que corrió el riesgo de matar, sabiendo que lo estaba haciendo. De ser hallado culpable, podría enfrentar una pena de entre ocho y 25 años de prisión.
En medio del dolor, el padre de Thiago exigió justicia. «Necesito justicia por Thiago, por favor. Esto se tiene que pagar como tiene que ser», expresó. La comunidad de La Matanza se encuentra conmocionada por el trágico suceso que enluta a una familia y pone de manifiesto una vez más la problemática de la inseguridad.