El personal del nosocomio ubicado en La Matanza llevó adelante un «plan de lucha» para visibilizar las serias problemáticas que atraviesa el sector a raíz de los recortes y ajustes del gobierno nacional en la salud pública.
En conmemoración del Día Mundial de la Salud, celebrado el pasado 7 de abril, un nutrido grupo de trabajadores del Hospital Paroissien, ubicado en la localidad de Isidro Casanova, llevó adelante una enérgica jornada de protesta en defensa de la salud pública. La movilización, que se desarrolló bajo la consigna “La salud es un derecho, no es un privilegio”, buscó dar visibilidad a las problemáticas que actualmente afectan al sector sanitario.
La jornada de lucha se inició con una radio abierta instalada en el hall central del nosocomio, un espacio donde los trabajadores pudieron expresar sus inquietudes y denunciar la crítica situación que atraviesa el sistema de salud. Posteriormente, la protesta se trasladó a las calles a través de un «semaforazo», una modalidad de manifestación que consiste en interrumpir brevemente el tráfico vehicular en los semáforos para distribuir información y concientizar a la población sobre sus reclamos.
Durante estas acciones, los profesionales y empleados del hospital hicieron hincapié en las políticas de ajuste implementadas por el Gobierno nacional, señalando sus graves consecuencias para la atención sanitaria. Entre las denuncias más relevantes se destacaron el progresivo vaciamiento de hospitales y centros de salud a través de la reducción de presupuesto y recursos, la preocupante ola de despidos de personal esencial, el desmantelamiento de programas de salud considerados vitales para la comunidad, y la alarmante escasez de medicamentos e insumos médicos básicos, una situación que impacta de manera directa a una parte significativa de la población.

La jornada de protesta congregó no solo a los trabajadores del Hospital Paroissien, sino también a profesionales de la salud pertenecientes al sistema municipal, representantes de diversos gremios, integrantes de organizaciones sociales con fuerte presencia en el territorio, y numerosos ciudadanos autoconvocados que comparten la preocupación por el futuro de la salud pública.
Allí, también exigieron una urgente recomposición salarial que beneficie a la totalidad del equipo de salud, sin establecer distinciones entre las diferentes disciplinas y roles que componen el sistema. En este sentido, advirtieron sobre las graves implicancias de los bajos salarios en un contexto de creciente costo de vida: “Los bajos salarios, sumado a un mayor costo de vida, nos obliga al pluriempleo y a la sobrecarga laboral, lo que inevitablemente repercute en la calidad de la atención que podemos brindar a la comunidad”, alertaron.
Esta jornada de lucha en el Hospital Paroissien se suma a otras acciones similares que se han llevado a cabo en diferentes puntos de la provincia y del país, reflejando un creciente malestar entre los trabajadores de la salud y la comunidad en general ante el deterioro del sistema público y la necesidad de garantizar el acceso a la salud como un derecho humano fundamental.

En diálogo con El1, Fernando, Romina y Liliana, residentes de Trabajo Social del Hospital Paroissien, expresaron su preocupación por las residencias en los nosocomios públicos a raíz del desmantelamiento del Hospital Bonaparte. “Las residencias son una salida importante, pero hay mucha precarización en todas las áreas donde nos podemos insertar laboralmente”, agregaron.
Asimismo, aseguraron la salud pública y el sistema de residencias se encuentra constantemente atacado. “Los residentes somos el motor del sistema público. Su ataque afecta nuestras condiciones laborales. Pero, también, dificulta el acceso por parte de la población a un sistema de salud público, gratuito y de calidad”, cerraron.
Por otra parte, confirmaron su adherencia al paro general impulsado por la CGT para este jueves 10 de abril, en contra de las políticas “de hambre y represivas del Gobierno nacional”.